Los futuros del crudo WTI subieron por encima de los 81 dólares por barril el viernes y se encaminaban a su mayor ganancia semanal desde 2022, ya que el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio alteró de forma marcada el suministro energético mundial. La crisis ha llevado el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz —un corredor clave que normalmente maneja alrededor de 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados— a casi detenerse por completo. El tráfico comercial prácticamente se ha paralizado en medio del aumento de los riesgos de seguridad, el incremento de los costes de seguros y una creciente incertidumbre operativa. En respuesta, algunos productores han empezado a cerrar parte de su producción, endureciendo aún más las condiciones de oferta. Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas siguen siendo elevadas después de que Abbas Araghchi reiterara que Irán no busca entablar negociaciones. Estados Unidos ha señalado posibles medidas para aliviar las presiones del mercado, incluida una posible liberación de crudo de las reservas estratégicas y una exención temporal que permitiría a India comprar ciertos cargamentos de petróleo ruso que ya se encuentran en el mar. Arabia Saudita, por su parte, elevó los precios oficiales de venta para los clientes asiáticos y ha desviado los envíos a través de puertos del Mar Rojo para evitar el Estrecho de Ormuz.