El DAX 40 de Frankfurt subió un 0,3% hasta alrededor de 25.520 puntos el miércoles, su nivel más alto desde el 6 de julio, mientras los inversores aguardaban la decisión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, prevista para después del cierre de la sesión europea, y asimilaban una nueva tanda de resultados empresariales y la subida del precio del petróleo. Los valores de semiconductores siguieron bajo presión, con Infineon cediendo otro 1% tras el retroceso del 6% del martes, en medio de preocupaciones por valoraciones exigentes, la intensificación de la competencia china y el aumento de las necesidades de gasto de capital.
Entre los movimientos destacados, Deutsche Bank avanzó un 4% tras presentar unos resultados del segundo trimestre mejores de lo previsto, respaldados por beneficios récord en su división de banca de inversión. RWE subió más de un 3% después de publicar unas cifras del primer semestre superiores a las estimaciones, mientras que BASF ganó un 2% tras anunciar un nuevo programa de recompra de acciones.
Mientras tanto, los precios del petróleo repuntaron más de un 3%, impulsados por la renovada tensión geopolítica en Oriente Medio y una reducción de los inventarios de crudo en Estados Unidos mayor de lo esperado, alimentando de nuevo las preocupaciones sobre las presiones inflacionistas en Europa.