Las acciones australianas cayeron 118 puntos, o un 1,3 %, hasta 8.950 en las primeras operaciones del miércoles, ampliando su racha de pérdidas a una tercera sesión consecutiva y tocando un mínimo de un mes. El sentimiento se vio lastrado por las caídas registradas durante la noche en Wall Street, donde un repunte en los rendimientos de los bonos y el encarecimiento del petróleo reavivaron la preocupación por la inflación y nuevas subidas de las tasas de interés.
En el plano doméstico, los inversores se mostraron cautelosos antes de la publicación hoy del PIB del segundo trimestre, con unas cifras de crecimiento que se prevé se mantengan moderadas tras la expansión trimestral más débil en un año. La atención también está puesta en los datos comerciales de julio que se publicarán el jueves, después del fuerte repunte de las exportaciones en junio y unas importaciones más flojas.
Las pérdidas fueron generalizadas y estuvieron encabezadas por los sectores de servicios comerciales, minerales no energéticos, salud y consumo. Las grandes mineras ejercieron una presión clave, con BHP Group bajando un 2,8 % y Rio Tinto retrocediendo un 1,3 %, mientras que Northern Star Resources cayó un 4,7 %, Evolution Mining perdió un 4,2 % y Pro Medicus cedió un 3,6 %. Los cuatro grandes bancos también cerraron con ligeros descensos.
El sector energético fue una excepción destacada, contribuyendo a limitar la caída general del mercado. Woodside Energy avanzó un 2,0 %, y Santos subió un 1,3 %, desmarcándose de la tendencia bajista generalizada.