Las bolsas europeas iniciaron marzo con debilidad, retrocediendo desde los máximos históricos alcanzados la semana pasada, mientras el aumento de las tensiones con Irán desencadenaba un amplio cambio hacia la aversión al riesgo en los mercados globales. El STOXX 50 cayó cerca de un 2%, mientras que el STOXX Europe 600 retrocedió un 1,7%, lo que puso de relieve una amplia oleada vendedora en renta variable. El descenso se produjo después de una serie de ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y las posteriores represalias de Teherán contra objetivos regionales, lo que intensificó la incertidumbre geopolítica. Con el conflicto impulsando con fuerza al alza los precios de la energía, todos los sectores retrocedieron excepto petróleo y gas. Los precios del gas natural europeo subieron más de un 20%, dando apoyo a los valores energéticos. En contraste, los títulos de consumo discrecional, financieros y tecnológicos lideraron las caídas, absorbiendo la mayor parte de la presión del mercado.